Nos están robando el futuro

Si hoy hubiera que declarar una guerra en el Uruguay no sería ni para defender a las empresas públicas o nuestros recursos naturales, tampoco contra la corrupción, ni en contra de los empleados públicos, ni siquiera una guerra contra la pobreza. La más urgente de nuestras batallas es contra nuestra propia mediocridad. Esa enfermedad que corroe y contamina cada uno de los espacios de nuestra vida cotidiana. 

Siempre me he preguntado como puede ser que en un país tan pequeño como el nuestro, los uruguayos no podamos eliminar del sistema los problemas de desigualdad social, pobreza e inseguridad que tenemos. Parece joda. Somos tres gatos locos en un país con bondades naturales y climáticas, y una posición geográfica estratégica. ¿En qué nos estamos equivocando los uruguayos que no somos capaces de romper con el circulo vicioso de nuestros problemas? ¿Es que acaso estamos genéticamente destinados al subdesarrollo? Creo que nuestra biografía no tiene porque ser nuestro destino.

Uruguay se encuentra en una etapa de consolidación y transición. Una etapa de consolidación porque luego de 25 años de democracia ininterrumpida, con alternancia del poder y dos gobiernos de “izquierda” queda demostrado que, con independencia del partido o político de turno, Uruguay es un país serio que ha alcanzado madurez institucional y una sana vida en democracia. Estas son buenas noticias. Pero también estamos en una etapa de transición porque debemos prepararnos para los grandes cambios que el país necesita y los que se aproximan. Esa es nuestra gran incertidumbre. Nuestro peor error puede ser dejar que la autocomplacencia nos gane y creernos esa frase que dice que “como el Uruguay no hay”.

Como país nos encontramos en un momento excepcional en el que, sin hacer mucho, hemos visto aumentar el PBI año tras año gracias al contexto económico internacional. Este es un momento histórico único para realizar reformas que en el mediano y largo plazo conviertan a este país en uno desarrollado: en donde la pobreza puede ser una realidad solo para quienes la elijan, en donde cada uruguayo puede decidir cambiar su presente para alcanzar un futuro deseado, en donde los carritos tirados por caballos solo existen en los libros de historia, en donde todos los uruguayos podemos ser un poco más felices. Es hoy, y no mañana, el momento justo para encarar los grandes acuerdos sociales que nos permitan decidir el Uruguay que queremos para los próximos 20 años.

Lamentablemente en los últimos meses el conflicto sindical y el miedo al cambio están paralizando al país. Y lo más triste es que lo está paralizando en un momento clave, en el mejor de los contextos para efectuar reformas educativas, sociales y políticas. Nos están robando nuestro futuro. Los propios uruguayos nos estamos boicoteando la posibilidad de otro Uruguay. Ya tendremos tiempo para echarle las culpas a los afuera: al FMI, a la globalización, a la aftosa, a los argentinos, al imperialismo…

Los uruguayos decimos ser buena gente, yo empiezo a sospechar que en realidad somos unos boludos. Alcanza con que unos pocos paralicen el país y nos priven de la esperanza de un futuro diferente. Mientras tanto, mantenemos la cordura y la serenidad que siempre nos ha caracterizado y con la que decimos diferenciarnos orgullosamente de nuestros vecinos argentinos.

Es hora de dejar la serenidad de lado y perder la paciencia. Este país no puede ser gobernado por el corporativismo, los sindicatos y los intereses de unos pocos. La educación, la salud, la seguridad y hasta la recolección de nuestros resuiduos son bienes muy preciados como para dejarlos en manos de personas que no están a la altura de las circunstancias. Cada vez que escucho los discursos de los hombres públicos que están detrás de las ocupaciones y los paros (y no pienso pedir disculpas por las generalizaciones), o cuando escucho algunas voces radicales e infantiles dentro del Frente Amplio, se me vienen a la cabeza algunas de las siguientes preguntas: ¿cuántos libros habrán leido?, ¿sabrán cómo funciona la economía?, ¿estarán al tanto de lo que ocurre en el mundo?, ¿habrán viajado o  leído lo suficiente para intentar conocer el funcionamiento de las instituciones democráticas, los sistemas de salud y educativos de los países desarrollados?

Hoy tenemos la obligación de cuestionar y la oportunidad de reformar cada uno de los aspectos de nuestra vida política, social y económica que ponen un freno al crecimiento y demoran el desarrollo social de un país que lo necesita. Tenemos que cambiar porque el Uruguay del futuro tiene que estar preparado para los nuevos desafíos que se aproximan: a nivel nacional, un futuro demográfico incierto donde la pobreza en la niñez compromete nuestro proyecto como país y la baja tasa de natalidad, sumado al flujo migratorio negativo, afectará inevitablemente el sistema tributario, jubilatorio y de salud de nuestro país en un futuro que está más cerca de lo que pensamos; a nivel internacional, la incertidumbre de un mundo multipolar y un nuevo orden internacional.

Se vienen nuevos desafíos y, sin embargo,  todavía estamos estancados en un presente difuso. Me mantengo optimista (aunque no lo parezca) y creo que el tiempo se encarga de poner las cosas en su lugar. Los que en este momento se encuentran “cuidado su chacrita” van a perder la batalla por eso que siempre se dijo de que las cosas decantan por su propio peso. Pero tenemos que ganarle de mano al paso del tiempo, porque como dijo un famoso economista “en el largo plazo todos estaremos muertos”. Somos los uruguayos que vivimos en el presente los que tenemos la obligación moral de cambiar nuestra realidad, de hacerlo por nosotros mismos y por los uruguayos que vienen en camino.

También soy optimista porque ya se respiran tiempos de cambios, con una opinión pública visiblemente molesta por las ocupaciones, los paros y la basura amontonada en las calles. Porque se ha sembrado la semilla de la duda entre la gente de si detrás de algunas banderitas no prevalecen los intereses de un grupito de personas por sobre los de todos los uruguayos. Como ese versito que tiene Antel, ahora que cambio de logo y por citar un ejemplo, que se jacta de ser “la empresa de comunicación de los uruguayos”, pero nos tiene a todos los uruguayos con una de las peores conexiones a Internet del mundo. ¡Qué ironía! Hasta se dan el lujo de reírse en nuestra cara con marketing populista.

Es hora de que revisemos cada una de nuestras instituciones y nuestras estructuras -políticas, sociales y mentales- y el rol que desempeñan en nuestro pequeño país de 3.5 millones de habitantes. Las cosas no están del todo mal pero cada una de las bolsas de basura que se acumulan en la calle nos debe recordar que estamos en guerra, y en épocas de guerra no hay tiempo para golpecitos en la espalda. En esta nueva batalla debemos ser fuertes para demostrarles a los que hoy cuidan su chacrita que hay una ciudadanía cansada, enojada e indignada.

Tenemos que atrevernos a cuestionar si a los uruguayos no nos está gobernando una mediocridad que solo se limita a reproducir discursos ideológicos del pasado, si no nos está gobernando una mediocridad que no cuestiona, porque justamente esa es su naturaleza,  si no nos está gobernando una mediocridad de aquellos que cuidan lo que tienen a cualquier precio, atentando incluso contra los intereses de todo un pais.

Tenemos que respirar hondo el hedor a podrido que sale de los contenedores y que sea ese olor el que nos recuerde que nos están robando nuestro futuro y nosotros, como buenos uruguayos, no decimos nada. Somos tan culpables como ellos, por eso de que el que calla otorga. Es hora de decirle a la nueva clase burguesa que con la esperanza de la gente no se jode y que se vienen tiempos de cambio. Los mediocres van a querer que las cosas sigan como están. Es nuestra tarea y obligación mostrarles el camino. Los que no lo quieran ver tienen los días contados.

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16 Respuestas a “Nos están robando el futuro

  1. Pingback: Tweets that mention Nos están robando el futuro | El extranjero -- Topsy.com

  2. REVOLUCIÓN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  3. Pingback: Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya

  4. APOYO LA REVUELTA.
    LLEVEMOS LA BASURA A LA INTENDENCIA Y A LA PUERTA DE LA CASA DE ANA OLIVERA.

  5. Hola Diego, quiero agradecerte por este texto, creo que documentas en palabras lo que muchos de nosotros sentimos, estamos hartos de verdad! Tal cual que nos están robando el futuro. Yo por ejemplo, que soy brasileña, hija de uruguayos y que vivo en Montevideo, siento que Uruguay tiene todo para ser un país del futuro! Tiene todo para que sea uno de los mejores países en el mundo para vivir e desarrollarse, pero estas cosas, como el tema de los sindicatos y particularmente la suciedad de la ciudad de Montevideo imposibilita que esos sueños se hagan realidad… En fin, de verdad que estoy muy de acuerdo con todo lo que decís… lo que me vengo preguntando estos últimos días es: ¿qué podemos hacer?? De verdad, que podemos hacer!!?? Claro que podemos organizar una manifestación, lo que sea, pero en concreto, que podemos hacer?? A mi me encantaría hacer algo, ayudar a que este país tome el rumbo correcto, pero no sé por donde empezar! Alguna idea??

  6. Hola Diego cuanta razón tienes en lo que escribes!!!que mediocridad,cuanta falta de educación,cuanta ignorancia en un país tan hermoso, pero hay un grupo que son líderes en querer mantener a nuestro país en el subdesarrollo.Pero todavía no pierdo las esperanzas que uds lo puedan cambiar.Abrazo fuerte.

  7. Estimado,
    No deberias sentirte sorprendido!! Cierto es que Uruguay esta bien, que vamos por el buen camino y todas esas cosas ciertas que planteas. Justamente, en el mejor momento es donde los Sindicatos van a PEDIR más. Es asi, siempre será asi. Simple, cuando hay plata todos quieren más. Es una cuestion de Oferta y Demanda.
    Por otro lado, la presencia de los sindicatos, los paros y etc son parte de la indiosincracia de nuetro gobierno oficial. Es decir, es su forma de hacer politica. No es un juicio de valor, es más, en cierta forma no esta mal para muchos de los que pertenecen al sindicato. Es la forma de luchar y prevalecer, negociar, dar y recibir. Es politica en definitiva, es la politica del FA.
    Otro punto, y volviendo al primer parrafo que escribo, estamos subiendo al roller coster, la cosa es que hay que acompañarla. Un ejemplo claro: las inversiones! Es el mejor momento, pero la mediocricidad (en todo sus puntos) va a la inversa. No da para explayarme más, pero queria acotar esto también.
    Un saludo.

  8. Dieguito!!… serà q sos mi amgo por lo inteligente q sos, por la forma de ver las cosas, por la manera de expresarte, porq sos un gran tipo… Los sindicatos me tienen las bolas por el piso…entiendo q quieran defender sus convenios y sus derechos…pero creo q no es la forma perjudicando a todos los QUE LE PAGAN EL SUELDO.
    Nene..segui asi…te quiero.
    D C.

  9. Sr: BUE NI SI MO.
    Empecé a leer con recelo y contrariedad pensando: otro uruguayo gris que sigue viendo todo gris. Pero terminé leyendo y asintiendo con la cabeza, creyendo que realmente el momento es ahora. Me ganaste (en el buen sentido).
    Muy buena nota, muy cierto, por cierto.
    Abrazo,
    Martín.

  10. enamoradisima de vos al leerte
    un placer

  11. De muy mal gusto…
    a mi entender das informacion parcial y con un claro tinte derechista.
    primer punto:
    acordate que previo a la crisis del 2002 estabamos en un momento de abundancia tambien.. y por el engolososinamiento de los lideres en ese momento así quedamos.
    segundo:
    los sindicatos (principalmente ADEOM) están manejados por grupos de ultra izquierda, que lo que buscan es poder desestabilizar al gobierno, porque para ellos es mucho más fácil hacer lo que quieren con un gobierno de Derecha. Con la Izquierda no se tranza!
    tercero:
    Sos el claro ejemplo del típico Uruguayo que criticás.
    Tenés la sana costumbre de que lo que no podés crear, lo destruís.
    cuarto:
    NO te conozco.. entré acá de rebote.
    los comentarios son en base a lo que escribís.
    no tengo nada contra vos!

    Saludos.

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  14. Estamos varios de acuerdo (salvo el comentario anterior a éste).
    La pregunta es: ¿qué hacemos con esto?

  15. Pingback: La teoría de la nieve (causas del subdesarrollo) | El Extranjero

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