Un uruguayo en Nueva York (primera parte)

Comparto con ustedes la historia de un viaje. Un punto de giro en mi historia de vida. En junio de 2010 renuncié a mi trabajo y empaqué valijas. Esta es la historia de un uruguayo que se fue a mejorar su inglés y se perdió en la aventura. Transcribo un mail que envíe el 20 de agosto a unos pocos amigos. Algunos lo reenviaron y la carta fue recorriendo el mundo con un asunto que decía “léete la historia de este uruguayo”. Entre la fiebre mundialista y el sentimiento de que cómo el Uruguay no hay.

from Diego Palma <dppalma@gmail.com>
sender-time Sent at 1:39 AM (GMT-03:00)
date Fri, Aug 20, 2010 at 1:39 AM
subject: reporte “interactivo” desde Nueva York

¡Hola!

Ya hace dos meses que estoy en Nueva York y desde que vine he estado un poco desaparecido. Lo sé. No actualicé el blog, prácticamente no subí fotos a Facebook y tampoco escribí mucho mail. La verdad es que han sido dos meses intensos y necesitaba desenchufarme.

Quiero compartir con ustedes un poquito de este viaje. Los que me conocen bien saben qué vine buscar acá… redefinir futuro profesional, mejorar mi inglés, quizá perderme un poco (más)… bla, bla, bla…la lista sigue pero la pregunta que me hago día por medio estando a acá es ¿qué mierda hago acá? Todavía no lo tengo claro…. El primer mes fueron vacaciones, pero ahora el viaje se transformó el algo diferente. Espero no aburrir demasiado con tanto detalle pero creo que es en los detalles es donde está la gracia (aunque no necesariamente sea gracioso).

Las primeras semanas no fueron fáciles, caí en una casa en Astoria (Queens) con tres estudiantes hindúes y aspirantes a directores de cine que no eran muy simpáticos. Me fui al tercer día sin tener lugar donde dormir (cualquier opción era mejor que quedarme ahí y deprimirme). Los borré de Facebook al toque. Eran tan mala onda que la noche antes de irme compré cervezas como gesto de agradecimiento por haberme alojado en la casa y lo único que me dijeron fue “ponelas en la heladera”.

Luego de esa experiencia en Queens me fui a Brooklyn, y desde entonces vivo con otras 12 personas (hemos llegado a picos de 17 personas en el apartamento los fines de semana y hasta los pasillos se transforman en camas). Di con toda esta gente a través de la página Couch Surfing (ver página). Somos 6 los que vivimos fijos en la casa, el resto son turistas o estudiantes que están de paso: todos los países están representados. En una de las paredes hay un planisferio y cada vez que alguien nuevo llega a la casa tiene que pinchar con un pin de color su país. No hay país sin un pin. La última adquisición de la casa es un iraquí de 21 años, le decimos “The Iraquí Kid”. El apartamento queda en South Williamsburg, hogar y epicentro de judíos Hasidic, puertorriqueños y “jóvenes artistas”. Escribo artistas entre comillas porque hay mucho fantasma en la vuelta.

Por la casa han desfilado (y siguen llegando) un sinfín de personajes: una canadiense nudista, una chica que para mantenerse en sus vacaciones en NY vendía su ropa interior usada en Craiglist, un chico de Nueva Zelanda que hace unos videos en Youtube bastante populares con los cuáles ganó algunas apariciones en la televisión y una marca de Vodka le pagó por un comercial viral en la Web (ver video), una cantante de Rap que canta en favor del consumo de carne y vende sus canciones en I-tunes (ver video), un vietnamita radicado en Francia que trabaja como doble en películas de acción y es Ninja profesional y acreditado (ver video)…. y la lista de excentricidades divertidas continúa.

Durante el primer mes no paré… y la plata se fue rápido, muy rápido. Cuento una de las salidas para ejemplificar algunas cosas bizarras. Fui a un bar en el Meatpacking district (especial atención a los nombres de los barrios) y sin saberlo el jueves que fui había Foot fetish party… había gente hincada en el piso por todas partes lamiendo los pies de cuanta persona descalza había en el lugar. En ese mismo lugar me enteré que en Nueva York hay una comunidad de gente con fetiches para todo: fetiche por los pies, por las cosquillas… inclusive hay Kiss parties y Massage parties…. y otras que no hay necesidad de mencionar.

Vuelvo a la fiesta de fetiche por los pies. La gente se te acerca y te pregunta tu nombre y, automáticamente, la segunda pregunta es: ¿Cuánto calzas? Acá el tamaño también importa. Sin duda la experiencia más bizarra hasta el momento. Luego fui a una fiesta ilegal en Brooklyn en un edificio abandonado de 3 pisos: en el primer piso bandas en vivo, el segundo karaoke y en la azotea proyectaban películas antiguas en super 8mm. La gente va por lo general disfrazada, algunos simplemente llevaban algo encima y se lo sacaban al llegar quedando literalmente en pelotas. Todo era exactamente igual que en las películas adolescentes hollywoodenses: vasos descartables rojos, mucha droga y mujeres borrachas en topless…Todo muy lindo hasta que llegó la policía y los bomberos y nos desalojaron. Salí rajando y solo. No quería que me deportaran la primera semana. Cuando estaba llegando a la casa me paró un chico hasidic quien me preguntó si no lo acompañaba hasta la casa a ayudarlo a mover el aire acondicionado… eran las 3 de la madrugada. ¿Sospechoso? Para los que se preguntan si lo “ayudé”, la respuesta es NO.

Les cuento otra historia: estaba en un bar llamado The Cake Shop. Lleno de músicos y directores de cine (me enteré de eso una semana después) y un mexicano se me acercó para conversar durante un rato. El flaco se puso medio denso y cuando se despidió, lo hizo con un abrazo… para mi gusto un poco toquetón de más… Me quedé conversando con su amigo, con quien hablamos de cine, libros y música. Al final de la charla intercambiamos números de teléfono. Cuando llego al Metro tanteo los bolsillos y me doy cuenta que no tenía la billetera… lo primero que pensé que fue que el mexicano denso me había robado. La puta que lo parió… no tenía un peso, estaba en el medio de Manhattan y tuve que mendigar en la estación de tren pidiendo plata a todo el que se me cruzaba para poder volver a Brooklyn. En la billetera tenía todo: cédula, licencia de conducir, tarjetas de crédito… me tomó 4 horas volver a Brooklyn. Ni bien llegué a la casa bloquee todas las tarjetas y le mandé un mensaje de texto al amigo del mexicano preguntándole sin mucha vuelta: “¿Puede ser que tu amigo me haya robado la billetera?”. No le cayó muy bien la pregunta. No volví a tener noticias de ninguno de los dos.

Al día siguiente: seguía sin plata, estaba deprimido y era la final del Mundial (la cual no vi por la calentura que tenía por lo de la billetera). Me fui caminando hasta el bar donde había estado la noche anterior (porque seguía sin un peso) y le pregunté a la chica que atendía en la barra si por casualidad no habían encontrado una billetera marrón. Me preguntó mi nombre y mi fecha de nacimiento y desapareció unos segundos. Vuelve al rato con mi billetera en la mano: alguien la encontró tirada en el piso la noche anterior y la devolvió con TODO adentro: plata, tarjetas, la estampita de la Virgen de San Nicolás que me regaló mi vieja. Días más tarde me entero que el mexicano al que acusé de robo con el amigo era un músico bastante conocido en Nueva York (nominaciones al Grammy incluidas y apadrinado según me contaron por Lou Reed).

Sigo contando. Mientras transcurrían los días veía como se vaciaban los bolsillos y sufría haciendo conversiones a pesos uruguayos cada vez que compraba algo: un café 80 pesos uruguayos, una botella de agua pequeña 20 pesos, una banana en un puesto de frutas en la calle 20 pesos uruguayos, 45 pesos uruguayos cada vez que te subís al metro, 120 pesos uruguayos una botellita de cerveza en un bar…y está dolorosa lista es infinita. Llegué a la conclusión de que cuando uno está de viaje lo más importante es olvidarse del tipo de cambio, de lo contrario cada trago se transforma en uno amargo.

Cuando llegué a Nueva York y la gente me preguntaba de dónde era, me di cuenta que Uruguay no existía en el mapa mental de gran parte de la población mundial. Pero eran días de bares abarrotados de gente y televisores mostrando futbol. El Mundial de Futbol estaba a punto de cambiarlo todo. Traté siempre de ir a bares sin uruguayos. A medida que Uruguay avanzaba hacia los cuartos de finales de pronto veía americanos, europeos y asiáticos gritar los goles de Uruguay. Paraba gente en la calle cuando los veía con la camiseta uruguaya puesta porque pensaba que eran yoruguas, pero en realidad eran extranjeros que se habían comprado la camiseta porque les gustaba como jugaba la Celeste. Cuando jugamos contra Ghana, a mi lado tenía a una chica californiana llamada Rachel (parecida a la Aniston de Friends) que cuando aparecía Forlán gritaba desaforada “The cute one, the cute one” (El lindo, el lindo). Intercambiamos números de teléfono para ver el siguiente partido pero nunca más la volví a ver. Para un uruguayo que no toma mate, que no le gusta el carnaval y que no le gusta el futbol, el mundial se transformó en una oportunidad de entender un fenómeno que honestamente no comprendía. Cuando llegue a Nueva York, Uruguay solo había jugando contra Francia, la gente me preguntaba de dónde era y muchos confundían a Uruguay con Paraguay, o me veía obligado a tener que dibujar en el aire un mapa y señalar a Argentina y Brasil y explicar que entre medio de esos dos estaba Uruguay. Mientras Uruguay avanzaba hacia los cuartos de finales no había que explicarle a nadie dónde quedaba el nuevo gran protagonista del Mundial de Futbol. Automáticamente cuando respondía que era uruguayyyyo, los extranjeros me hablaban de Forlán, del asado y de lo bien que estaba jugando al futbol la selección. El futbol puso a nuestro país de nuevo en el mapa y yo entendí a la distancia que el futbol es mucho más que solo futbol.

Ahora bien, la pregunta más lógica es la siguiente: ¿en dónde quedó aquel proyecto tan romántico e idílico de Into the Wild? (ver proyecto) Para los que no están al tanto de esta historia, mi viaje por Estados Unidos empezaba en Nueva York y terminaba en Alaska, inspirando en la película Into the Wild y en la historia de vida de Christopher McCandless. ¿Por qué decidí quedarme en Nueva York entonces?

Los motivos por los cuáles no rajé de Nueva York son los siguientes: desde hace un mes estoy trabajando como voluntario en una organización internacional con posibilidades de que me contraten si salvo un examen de ingreso a fin de mes. También estoy trabajando en un restaurante dos noches por semana. Ahí me pagan solo las propinas: levanto entre 100 y 200 dólares la noche (depende de si es entre semana o fin de semana). Mi experiencia en el restaurante es digna de una película: la dueña es terrible hija de puta… todos los empleados somos latinos, algunos ilegales (“under the table”) a los cuáles se divierte destratando y hablando mal. Me pasa gritando con un acento de mierda en español “Diego, ¡las empandas! ¡Diego!” y el resto en inglés…”Move quickly”, “You have been working here for a month and you still don´t know that”… pero lo mejor no es lo que dice sino lo que calla y muestra con su cara. Es una mujer muy desagradable. Cuando me preguntó donde vivía y le contesté que en Brooklyn (aclaración el restaurante queda en Manhattan) me contestó lo siguiente: “¡Brooklyn! Eso es como otro país para mí”. ¡Es que hay gente que vive en Manhattan y no sale de la isla nunca! Y contextualizo un poco el tema de las distancias: Brooklyn está a tan solo 20 minutos en tren del restaurante. Segunda pregunta que me hace: ¿Qué tal la estas pasando? Mi respuesta: “Muy bien, aunque extraño mucho a mi familia y mis amigos”. Respuesta: “You latin people, are SO attached to your families”. Esas fueron las dos líneas que intercambié con ella y espero que sean las únicas. Desde hace una semana fantaseo con el día en que decida renunciar, en qué le diría y cómo se lo diría. Creo que el mail de renuncia podría empezar diciendo: “Desde que te conocí Nueva York es convirtió en una ciudad un poco más gris y sucia”. ¿Por qué no renuncio todavía? Porque la plata me viene bien y porque verdaderamente quiero “endurecerme” un poco… Al tercer día de trabajo quería sacarme el delantal negro de mozo, ahorcarla (prometo alguna foto vestido de mozo) e irme corriendo… tenía un nudo atravesado en la garganta que no se iba. Me aguanté, tragué saliva y dije “Diego hacete hombre”. Y es que amigos, si hay algo que debo reconocer es que esta ciudad tiene la gente más amable que he conocido en mi vida, pero también la gente más idiota y snob del mundo. Creo que es eso lo que la hace grande: está llena de vida, gente, cultura y contradicciones. Valoro mucho más las relaciones humanas estando acá.

Cuando uno aterriza a una ciudad como esta es cierto eso de que verdaderamente uno automáticamente se convierte en un ser anónimo (y a veces hasta invisible… muchos superpoderes). No es como en Canelones o en Montevideo (o en cualquier parte de Uruguay) que uno siempre termina siendo “El hijo de funalito, el amigo de pepito o el sobrino de menganito”. Acá no sos nadie, lo cual te enseña a abrirte camino por tus propios medios y a estar más orgulloso de los logros personales, por más pequeños que sean; como, por ejemplo, no equivocarte en el pedido de la mesa 6 o que te dejen una propina de 50 dólares. A todos les meto el verso de “This is my first day” o “This is my training week” y pongo mi mejor cara de niño bueno. Y algunos los conquisto con lo de “chico uruguayo recién aterrizado en Nueva York que se vino a vivir solo y extraña mucho a su familia pero intenta ganarse unos pesos con la esperanza de volver a la universidad o mandarle dinero a su familia” jajaja… las propinas son mejores cuando la gente se solidariza con tu historia. No importa mucho si es verídica. Ah, me olvidaba… a veces la dueña del restaurante se olvida de darnos de comer. Luego de 8 horas de estar parado sirviendo comida, el hambre se transforma en hambruna y Estado Unidos se convierte en África. Como la dueña tampoco me dio para probar las comidas que supuestamente tengo que vender, sugerir y describirles a los clientes me obligó ir guardando algunos platos con sobras que dejan los clientes y degustarlos a la hora del cierre. Sé que parece de bichicome (siempre quise escribir esta palabra… ahora que lo pienso si la dividimos en dos queda Bichi comé…) pero al final no hay nada más cierto en eso de que el hombre se acostumbra a todo tipo de situaciones.

Para los que fantasean con viajar, tomarse un año sabático, rajar de Uruguay, salir de vacaciones, o encontrarse con uno mismo en un lugar lejano (esa última está difícil) les digo que viajar solo no es fácil pero es una fuente de autoconocimiento inagotable. Estás solo en una ciudad donde no conoces (ni te conocen), hay una sensación de libertad un poco aterradora… la sensación que podes empezar de cero y ser quién quieras ser.

Acá va la anécdota superficialoide de esa reflexión tan profunda y sabia jaja…Un día aburrido recorrí las tiendas de ropa más caras de Nueva York y me probé cuanta cosa había (Diego el deportista, Diego el ejecutivo, Diego el artista Bohemio, Diego de vacaciones… la experiencia más cerca a convertirse en un Kent, o Barbie, si les divierte más…. ). Obviamente no compré nada. Por ahora el dinero solo lo destino a la supervivencia: comida, café, transporte. Lamento no haberme sacado fotos de todas esas versiones de Diego. El mejor atuendo fue un traje de baño retro para hombre en una pieza, como los de antes, estilo californiano. Esto fue un local de la 8ª Avenida en Chelsea, la zona más gay del universo, ubicada en la ciudad más gay del mundo (se dice que el 20% de las personas que viven en Manhattan son gays). El local era tan gay que los probadores no tenían espejo, con lo que te obligan a salir del probador para mirar cómo te queda la ropa en el local, entre la gente… y la ropa es bastante jugada (por no decir sexual). Hablando de sexo… los sexshops un mundo aparte. Pensá en algo bizarro y después multiplícalo por 3: seguro lo encentras en Nueva York. Buscando información en goolge para enriquecer este email pusé en el buscador “How many gay people live in Manhattan” (¿Cuando gente gay vive en Manhattan?)  y el primer resultado de búsqueda invertía mi pregunta. La pregunta era: ¿cuántos heterosexuales viven en Chelsea? (para los que no me creen les dejo el link). El mundo ha cambiado mucho.

Sigo contando. Hablemos ahora del culto al cuerpo. Esta debe ser la ciudad con más gimnasios por kilómetro cuadrado. Hay uno en cada cuadra y cuando ves a la gente con poca ropa haciendo deportes en algún punto de la ciudad quedas de cara: o el autoestima se te cae al piso o te anotás en un gimansio. Me anoté en uno que me queda cerca del trabajo… me metí en unas clases de abdominales a las que voy a la hora del almuerzo que son letales y masoquistas con profesores negros hiperactivos que te marcan el ritmo y hacen de cheerleaders al mismo tiempo. Olvídense de la imagen del gordito norteamericano en un restaurante de comida rápida con una lata de coca-cola en la mano. Quizá eso sea cierto y se aplique en otras partes de Estados Unidos pero acá la gente se cuida, come sano y en lo posible productos orgánicos llegando a extremos un poco extraños.

Y volviendo al tema de viajar solo… es difícil hasta cuando uno está contento y ve cosas lindas porque desearías tener al lado a un amigo, a tu padre o tu madre, a tu mascota… a alguien para compartir esos momentos. Supongo que hay gente que maneja la soledad mejor que otra, pero creo que el final de la película Into the Wild es bastante preciso, cierto y simple: “La felicidad solo real cuando es compartida”. Me alegra poder estar compartiendo esto con ustedes, los/as extraño, ojalá estuvieran por acá para poder salir a tomar unas cervezas o un café y quejarnos juntos de lo caro que es todo. Dejando de lado el triunfalismo mundialista les digo que estoy contento de ser uruguayo, que Uruguay es un país hermoso. Ojalá dejemos de ser tres millones y medio algún día. Gente media pila, a %&/%$/ y a tener hijos.

Los quiero,
Diego

Agradezco a Juan Manuel, Leandro, Gustavo, Carla, Rosario, Pamen y Nicolás por la ayuda y la compañía. Porque Nueva York es más linda con ustedes.
Si te gustó esta nota te recomiendo leer:
“Carta abierta de un joven solo” (ver nota)

29 Respuestas a “Un uruguayo en Nueva York (primera parte)

  1. Diego me colgé leyendo tu blog. Me encanto escuchar tu experiencia. Y concuerdo con vos en que viajar solo es todo un desafío. Y lo sé, porque yo el año pasado estuve 4 meses sola en USA. A veces deseaba tener a alguien con quien compartir todo lo que estaba viviendo. Me imaginaba llevando a mis hermanos algún día, con mis amigas. Cada cosa que veía me hacía acordar de aquellos que extrañaba y pensaba ojalá estuviesen acá. No te miento que la pase genial, pero están esos momentos en que uno extraña. Como vos, siempre fui cero uruguaya y más yankee, tal vez porque cuando era chica me pasé mirando series en Warner y Sony, y películas.
    Lo cierto es que igual viviría ahí, porque está bueno no ser nadie. Acá está esa mente de pueblo chico que al menos yo no soporto. En USA te sentís diferente, te sentís mejor.
    Nueva York me encantó. Era todo lo que esperaba, pero solo estuve 5 días.
    Y en cuanto a lo que decís de los típicos gordos americanos, tenés razón no es tan así como se lo pinta. En el sur donde estuve en pueblo remotos tal vez encontras a gente más dejada, pero en las citys la gente se cuida, ya hay una mentalidad más forjada de comer sano.
    Un placer leer tu post, disfruté de tus aventuras! Seguí escribiendo. Suerte en tus proyectos.

  2. Dieguito, muy bueno todo el relato. Debés estar viviendo una experiencia increíble. Estuve este año por NY, pero lo más cerca que llegué de Brooklyn, fue desde el puente, 200 metros de la costa. De Queens ni idea. NY (Manhattan, en realidad) me sigue pareciendo la ciudad más increíble del mundo.
    Espero que sigas contando todo lo que te pasa estando allá.
    Abrazo grande.

  3. Y Nueva York es menos linda sin vos. Venite de una vez que ya te estoy usando el teclado y en cualquier momento me pongo tus calzoncillos.

  4. Querido Diego! qué entretenida tu experiencia en N.Y pero quién te quita lo bailado!! es fabuloso!!!que te puedo escribir…que te felicito!!!y seguí adelante porque sos muy capaz e inteligente.Seguimos en contacto.Beso grande

  5. Pa, Diego, te mandé un correo, pero no puedo dejar de identificarme con tu historia… ¡prácticamente compartimos los detalles de “iniciación”!

  6. Diego, me encanto tu historia. Viaje sola en julio a Mexico y si bien iba a ver a amigos el solo hecho de irme del pais sola y conocer culturas tan diferentes a las nuestras me ilumino. Me lleno de cosas (buenas y malas ) y si bien hay momentos en que es dificil la nostalgia, hay que pensar que al volver la nostalgia es la misma solo qeu inversa.
    Gracias por compartir tu historia

  7. Hola Diego, llegue aca porque publicaron un link en CouchSurfing de uruguay. Nada, queria comentarte nomas que me colgue a leer tu post… NY fue el primer destino de mi gran viaje y la ultima ciudad en pisar antes de volverme a montevideo…. y bueno leerte me transporto un poco a todas esas sensaciones que solo viajando uno descubre. No se en que andaras ahora pero espero te vaya bien y puedas disfrutar ese punto tan particular en este mundo.

  8. Hola Diego, que historia. LA cosa que sentiste, lo siento actualmente. Estoy solo en Uruguay buscando trabajo con la falta de mis amigos y familia. A veces la envidia de dejar todo aqui y de volver donde todo es mas facil.
    Me das la impresion que el sentimiento que estoy viviendo no es excutivo para mi pero que cada viajero lo siente. Ademas tu fuerza y valentia, hace que tu una persona admirable. Te agradezco por esa historia, y disculpa me para mi espagnol que no suena muy bien….

  9. Pingback: Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya

  10. Che todo lo que haces para no laburar..ademas te fuistes a un lugar q es super dificil de adaptarse..NY city!!! bien wild..lo tuyo jeje,yo estuve en cambodia,laos,thailanda,indonesia..clasico relato de concheto q nunca laburo..

    • Hola, Gabriel
      Te cuento que empecé a trabajar a los 17 en un cine de del Interior, mientras iba a la Universidad trabajé como mozo en un restaurante en Ciudad Vieja, luego como periodista, después como Productor en una productora de cine y publicidad. Y el último año ahorré todo lo que pude para tomarme 6 meses para hacer lo que se me cante.

      Te recomiendo una charla TED titulada “The time of power off”.

      No sé que parte de todo lo que leiste despertó la envidia, pero te puedo asegurar que si algo he hecho es ganarme todo lo que tengo, y siempre ha sido laburando. Llamalo concheto si querés. Últimamente me han acusado hasta de ser de “clase media”. Nunca pensé que eso fuera un insulto. ¿Tengo que sentirme insultado? La verdad es que me parecen gracioso estos intentos de agravios…

      Saludos,
      Diego

  11. No,no se ingles,solo estudie unos 12 años en Uruguay.Espera me olvidaba de los 4 años q estudie en una universidad Ivy ligue..pero bueno segui con tu mundo de Corin Tellado..Capaz que logras q algun otro/a cracker te destrate.
    Ahh si,lo lei muy bueno,pero dudo q logres alcanzar lo que dice..
    Q mente de pueblo q tenes todabia. Cuando alquien te hace un critica,ya reaccionas con la piedra en la mano.
    Saludos che y si venis por el norte del estado de Washington hasta te invito un cafe..

  12. Todavía se escribe con V y Ivy League se escribe así… no “Ligue”
    El que tiró la piedra fuiste vos, yo solo me defendí.
    Suerte en Washington😀

  13. Faltó corregir al amigo Gabriel. Aporto mi granito de arroz:
    Tildes: hacés, además, difícil, clásico, laburó…
    Mayúsculas: Cambodia, Laos, Thailandia, Indonesia…
    Otros que no se sabe ni cómo definir: fuiste, sin la s…
    Amigo, el segundo párrafo lo dejamos para la clase que viene.
    Saludos,
    Lía

  14. pahhhhhhhhhhhh!!! definitivamente con estos relatos llegás profundo!! Me encantó Diego… me siento tan identificado con algunas partes de lo que escribís, que hasta me dan ganas de hacer un copiar pegar y publicarlo en mi muro, jeje!! No lo podés describir mejor…

    En cierta forma creo que a todos los que nos toca vivir y estar lejos de los nuestros por un tiempo, experimentamos sentimientos y sensaciones parecidas a las que describís. Al prinicipio tenés ganas de estar desenchufado de todos y de todo, admirás y te sorprendés de cada lugar y cosa nueva que conocés en el nuevo destino, después empiezan algunos choques “culturales” que te hacen ver que al final de cuenta lo nuestro no era tan malo sino que simplemente debía ser pulido para darle el brillo que debería tener. Mese más tardes, uno empieza a sentir añoranza por el paisito pero sin embargo consideramos que no es tiempo de volver aún porque queda mucho por aprender y por vivir…

    Con respecto a la dueña del restaurant, “ou latin people, are SO attached to your families”, me da látima pobre… vaya a saber uno su historia de vida para explicar sus expresiones. En fin, hay de todooooo…

    Espero con muchas ganas la 2da parte del uruguaSHo en NY!!!

    Suerteee!!

  15. Honestamente, no concuerdo con el tono que Gabriel le pone a sus comentarios, pero sí con su esencia. Diego: tu relato es totalmente pueblerino, en la peor connotación de la palabra que quieras darle. Alguien con la mente muy chiquita: homófobo, racista y que dice sabérselas todas.
    No sé si sos concheto, clase mediero, o como quieras etiquetarte… eso no interesa, lo que sí creo es que son crónicas de alguien muy wannabe. No sos el único uruguayo así: vivo en el exterior hace 14 años y cada vez que paso unos días en nuestro país, veo un montón de gente igual que vos. Gente que piensa que tener un simple gadget (el iPad o la tableta que quieras, el iPhone y el smartphone que te guste más) te hace ser una mejor persona. Te hace ser “cool” y diferente. Y que por su obra y gracia, transforma a los países subdesarrollados, en desarrollados. Gente que tiene mucha frustración y rabia porque esos gadgets pasan por delante suyo y no logran alcanzarlos. Como decía aquel tango: con la ñata contra el vidrio. Finalmente, es una pena que una iniciativa inspirada en algo tan profundo como el libro de Krakauer lo pretenda ejecutar alguien tan banal y superficial como vos. Suertempila, wannabe!

  16. Menos mal que no concuerdas con el tono, Tatita.
    Qué fácil, y barato, resulta insultar. Son las ventajas del anonimato. Y qué poco cuesta convertirse en juez moral y decir a otra persona: tú eres racista, tú eres no sé qué, tú eres no sé cuánto. Sobran justicieros, al menos enmascarados. Sobran prejuiciosos.
    Vivir 14 años en el extranjero no te asegura nada. Tampoco 40. Tampoco dos. Puedes ser un resentido, puedes ser un rastrero, puedes lanzar la piedra y esconder la mano, puedes creerte el sabio Salomón o la Corte Internacional de Justicia. Para eso no hace falta viajar, esos defectos se llevan en la maleta, se viaje donde se viaje.
    El viaje de Diego es único y personal, y lo comparte. Obviamente se expone a las críticas, pero hay algunas que invitan a pensar qué es lo que las provoca: ¿la envidia? ¿Un deseo por imponer una dictadura de lo vulgar? ¿Diego sólo debería vivir lo que tú consideras una experiencia estándar para un uruguayo en el extranjero? ¿Qué es ser un wannabe, qué es ser cool? ¿Qué es ser publerino? ¿Lo es no dejar que alguien viva su vida libremente sin prejuzgarlo?

  17. Pingback: Editorial – Carta abierta de un joven solo | El extranjero

  18. Hola Diego, me pasó tu blog mi hermana y sé que tenemos algunos amigos en común y hasta ocupaciones similares.

    Al margen del relato buenísimo, mi sueño siempre fue irme a NY, vivir un tiempo o tal vez para siempre -no lo sé-, pero por cagón, por miedo a perder lo poco que había conseguido acá no lo hice, y vaya a saber por miedo a no encontrar no sé qué cosa ya; y bueno, ya a punto de cumplir los cuarenta como que abandono el sueño. Pero como mi hermana está viviendo ahí por esas vueltas de la vida, pude ir por segunda vez a NY y “vivirla” una mes aunque sea, y supongo volveré. Muy buen relato, una sana envidia de mi parte y desearte lo mejor. Los “urugualters” que comentan desde no sé que punto y con qué cabeza -pero no saben escribir, estan afuera, y son la razón muchas veces por las que uno se quiere ir- son muy divertidos, pero estamos llenos de ellos. Entiendo mucho de lo que contás, y la verdad uno vive un poco tus días leyendo.

    Abrazo y ojalá te salga todo para quedarte si es lo que querés.

  19. Creo que es una historia muy interesante que nada mas es sincera y refleja los sueños y lo miedos de alguien que quiere cambiar su vida en un lugar con oportunidades como pocos otros. Imagino que Diego es Joven.
    Conocí NY en 2008 y (10 días y de vacaciones) quedé fascinado con esa ciudad que ademas siempre soñé con conocer. Tenemos mucho en común…acerca del fútbol, candombe , etc… (me gusta el jazz) …Eso también hace que entienda mejor lo que sentís…
    Solo 2 consejos: Resiste y no dejes de soñar…y aléjate de los Uruguayos que vivan ahí. (todos los uruguayos tenemos mente de pueblo por es lo que somos, los peores son lo que creen que lo superaron )
    Lo malo será parte de tu historia como anécdotas graciosas. (se porqué te lo digo)

  20. Un twitt me llevó a abrir tu blog. La verdad es que aún recuerdo la charla que nos diste en la UM (soy FCOM2006, y sí: conocía a Amaya y a Josean). Un blog genial. No puedo dejar de leerlo. Más que nada, porque me fui becada a USA un año a estudiar lo-que-se-me-can-ta-ra y me fue bien. Más que nada porque la beca me ahorró el dolor de cabeza de pensar en pesos. Tocaste el nervio loco con eso de “estoy contento de ser uruguayo”. También fui sola, a una región racista anti-inmigrantes, la primera uruguaya en esa zona de Pennsylvania. Fue mi peor Navidad y el mejor Año Nuevo. Una promesa de recomienzo.

  21. Pingback: El Extranjero is Back… próximamente | El Extranjero

  22. Muy interesante tu relato me falta leer las criticas que te están haciendo pero bueno, espero en un futuro poder realizar un viajecito así, lo bueno es que la judiada que te hicieron en el laburo a mi me la hicieron acá y te lo juro diego que el día que me pueda ir a la mierda de este país no vengo mas dieguito un abrazo y mucha suerte
    Rolando

  23. Excelente crónica ! Cómo me gustaría hacer algo así ! Pero no me dan los huevos parece…

  24. Buscando historias de uruguayos que fueron a vivir a Nueva York me encontré con la tuya y es sensacional. Un relato atrapante de principio a fin, me quede con ganas de saber mas. Años después, ¿que rumbos tomó tu vida? ¿Seguís en Nueva York? Sueño con vivir una experiencia así algún día. Saludos.

  25. ME ENCANTÓ. Es el segundo año que vengo a NYC por unos meses y me sentí totalmente identificada con lo que escribiste.
    Nunca nadie describió mejor lo que siento al estar acá y te agradezco por eso.

    PD. encontré este artículo al estar buscando grupos de uruguayos en nyc. loco, no? jaja

    Saludos!

  26. espectacular me encanto la verdad yo tengo el sueño de conecer y viajar x estados unidos y es el momento ideal xq no tengo laburo ahora pero tengo un pequeño problema para ir no tengo dinero ja ja ja x el momento aunque me encanto tu descripcion que pases lindo

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